En nuestra vida nos movemos constantemente entre dos necesidades fundamentales: el deseo de individualidad y autonomía – y el deseo de pertenencia y conexión. Para estar en buen contacto con nosotros mismos y con los demás, es necesario un movimiento vivo y flexible entre estos dos polos.
Cuando este equilibrio se desestabiliza —por ejemplo, debido a estrés prolongado, gran incertidumbre, cambios importantes o falta de apoyo en etapas tempranas de la vida— pueden surgir problemas, miedos, desorientación o estados de ánimo depresivos. Entonces perdemos el acceso a nuestras propias necesidades, nos retraemos o evitamos el contacto —con los demás y con partes de nosotros mismos.
En la terapia Gestalt trabajamos precisamente sobre este contacto.
El objetivo es fortalecer la autopercepción y volver a conectar de manera más consciente con la propia experiencia – ya sea a través del diálogo, del enfoque en el momento presente o también mediante ejercicios concretos. Los sentimientos, pensamientos, sensaciones corporales y comportamientos se exploran con atención plena, permitiendo que los patrones automáticos e inconscientes se hagan conscientes.
De este modo surgen nuevas posibilidades de elección: reconoces lo que realmente te pertenece, integras aspectos previamente escindidos y aprendes a relacionarte con ellos de manera constructiva.
Partiendo de situaciones actuales y concretas, ganamos claridad sobre lo que verdaderamente necesitas y cómo puedes apoyarte a ti mismo/a en ese proceso. Los nuevos insights se experimentan y se ponen en práctica en la vida cotidiana: expresar deseos con claridad, establecer límites, manifestar el desagrado, aceptar o brindar apoyo.
Así, paso a paso, se desarrolla una mayor orientación interior y la capacidad de autorregularte de manera coherente en contacto con tu entorno.
