Atención plena

La atención plena significa estar atento de una manera específica: de forma consciente, en el momento presente y sin juzgar. Este tipo de atención aumenta la conciencia y fomenta la claridad, así como la capacidad de aceptar la realidad del momento presente.

La atención plena está presente en todas las personas; es una habilidad natural. Y, al igual que un músculo, puede entrenarse de manera deliberada, sobre todo mediante la práctica regular y diferentes formas de meditación.

Las investigaciones de los últimos años muestran claramente que la atención plena funciona. Puede reducir de manera notable el estrés —por ejemplo, aliviar problemas de sueño o molestias digestivas—, fortalece la manera de afrontar cargas y emociones difíciles, y aumenta el bienestar subjetivo. Quienes practican la atención plena suelen experimentar más calidad de vida, tranquilidad interior y serenidad en la vida cotidiana.

La atención plena nos hace conscientes de que nuestra vida está formada por una sucesión de momentos. Cuando en muchos de estos momentos no estamos completamente presentes, no solo pasamos por alto lo que en nuestra vida es más valioso, sino que tampoco reconocemos la riqueza y profundidad de nuestras posibilidades de crecer y transformarnos

La atención plena es un método sencillo y, al mismo tiempo, altamente eficaz para reintegrarnos en el flujo de la vida, y para reconectar con nuestra sabiduría y vitalidad.

(Kabat-Zinn, 1998)

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